La mayoría de los padres leemos sobre el acoso imaginando que nuestros hijos son las víctimas. En cada aula de este país hay niños que hacen daño, y todos salen de alguna casa.

Para un momento y haz una cosa difícil. Piensa en tu hijo, el que duerme en la habitación de al lado. Ahora imagina que suena el teléfono a las ocho y diez de la mañana y, al otro lado, el colegio te explica con mucho cuidado que el niño que hace daño a otro es el tuyo. Que la familia que llora por las noches en otra casa llora por algo que ha hecho el tuyo. Tómate un segundo. ¿Qué dirías? ¿Qué pensarías de él? ¿Y de ti? 

Noticia completa en: el confidencial

 

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