Paternidad responsiva: una estrategia para prevenir la violencia

Moreno, Teresa, (ed.) / Fundación Bernard van Leer (01/07/2014) Espacio para la infancia, 2014, julio; (41) : 75 p. Medio: Artículo

Espacio para la Infancia es una revista sobre el desarrollo de la primera infancia que trata temas específicos relacionados con el desarrollo de los niños pequeños, y en concreto desde su perspectiva psicosocial. Es una publicación semestral de la Fundación Bernard van Leer (enlace) /

 

Este número trata sobre la paternidad responsiva, y en particular, el potencial que estos programas tienen para reducir la incidencia de la violencia contra los niños pequeños. Los diferentes artículos analizan la investigación existente sobre la temática, algunas experiencias sobre adaptación de programas de apoyo a padres a otros contextos culturales, y las experiencias de algunos proyectos en particular, como por ejemplo, en Jordania, Jamaica, Canadá, Holanda, Brasil, Perú, Israel, Turquía y los Estados Unidos.

John Bowlby, padre de la teoría del apego, dijo una vez: “Si una comunidad valora a sus niños, debe apreciar a sus padres.” Existen cada vez más pruebas de que la crianza responsiva puede tener consecuencias perdurables durante toda la vida y en todos los aspectos del desarrollo infantil, incluidos la salud, la nutrición, el aprendizaje y la protección. Gran parte de esta edición de Espacio para la Infancia está dedicada al potencial de los programas sobre prácticas adecuadas de crianza para reducir la incidencia y las consecuencias de la violencia en las vidas de los niños pequeños. La exposición a la violencia durante la primera infancia puede ser sumamente perjudicial para el desarrollo infantil.

La paternidad responsiva hace referencia a la capacidad de los padres para satisfacer las necesidades de sus hijos a nivel mental, emocional y físico a lo largo de los años críticos que siguen al nacimiento, cuando el desarrollo cerebral alcanza su máxima expresión (Engle y otros, 2011). Como teorizó Bowlby, y como la ciencia demuestra hoy, el apego afianzado de un bebé a por lo menos un adulto responsable y estable emocionalmente sienta las bases para desarrollar las capacidades emocionales y sociales en etapas posteriores de la vida (Richter, 2004) y protege frente a una variedad de factores de riesgo (Carpenter y Stacks, 2009). (resumen extraído del propio informe).

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