“El lugar donde duermo es en realidad una celda. Hace muchísimo frío. El baño no tiene puerta y el suelo está muy sucio. Es muy vergonzoso no tener privacidad para usar el baño”. Es parte de la declaración de una niña de 16 años que refleja las condiciones que sufren niños y niñas en los centros de detención para migrantes de Estados Unidos. Varias organizaciones de defensa de los derechos humanos han recopilado testimonios de personas menores de edad y sus familias para denunciar el trato que se da a niños y niñas que llegan, con o sin sus padres, en busca de asilo. Confían en que la crudeza de las declaraciones sirva para frenar la moción de la Administración Trump, que quiere eliminar la protección que las personas menores de edad tienen asegurada —al menos sobre papel— con el Acuerdo Flores.
Según informa El País, una jueza decidirá el 8 de agosto sobre el fin de las protecciones contempladas en el Acuerdo Flores, que asegura las condiciones higiénicas y sanitarias que deben recibir los niños y niñas y Trump quiere eliminar.
Noticia completa: El País