Las familias pueden formarse de muchas maneras. El concepto es tan amplio como el amor que puede acoger. Y es esta calidez, este cariño, lo que se ve en las caritas y la alegría de Manuela y Emma (nombres ficticios), dos hermanas que han sido adoptadas por una familia tras haber pasado por el sistema de acogida familiar. Ahora tienen muchas familias: adultos y menores de todas las edades que no pueden evitar emocionarse al ver sus juegos.
Según publica elDiario.es, más de 600 personas menores de edad son parte del sistema de acogimiento familiar en Castilla-La Mancha, una labor de apoyo que ayuda a redirigir la vida de niños, niñas y adolescentes con circunstancias personales complejas.
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