Resumen

 
La exclusión social es un fenómeno estructural, dinámico, multifactorial, multidimensional e incluso usado políticamente según hemos comprobado en estos últimos meses. Su crecimiento ha traído aparejado un grave aumento de la brecha digital, siendo el colectivo más afectado el de siempre, el de las familias y centros que se encuentran en zonas desfavorecidas y/o en centros catalogados de difícil desempeño.
 
Por ello, haber considerado que el paso de la escuela presencial a una escuela virtual on-line podía conseguirse simplemente con el uso de pizarras digitales, blogs, plataformas educativas, páginas webs educativas, paliando la situación mediante la entrega de tabletas u otros dispositivos digitales, es no comprender la complejidad del contexto y la situación de partida de estas zonas.
 
El estado de alarma en nuestro país ha supuesto que una gran cantidad del alumnado de los centros educativos no haya seguido los procesos de enseñanza-aprendizaje de manera correcta; y, en muchos casos, incluso se haya perdido el contacto totalmente desde finales del segundo trimestre hasta la conclusión del curso escolar 2019/2020. Las administraciones estatal, autonómica o local han tratado de paliar el problema atendiendo a los diferentes contextos en los que se producía, pero no han desarrollado una propuesta raíz adecuada que solventara el problema de acceso y permitiera el correcto desarrollo del proceso de aprendizaje en condiciones de igualdad.
 
No se ha entendido que la brecha digital no sólo se produce por la falta de acceso a las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Además, es necesario tener las competencias digitales para su correcto uso. Así, no es lo mismo seguir el proceso educativo durante todo un trimestre a través de un móvil de la unidad familiar que tener un ordenador con conexión a banda ancha; como tampoco es lo mismo tener acceso a una red wifi con tecnología 5G que tener wifi rural; y así sucesivamente. La brecha digital es fiel reflejo de la brecha social existente en nuestras sociedades. El uso de las TIC siempre ha sido una oportunidad para reducir la brecha social, pero los obstáculos que presentan (acceso, aspecto financiero, analfabetismo funcional y digital…) han producido un efecto inverso que se ha pronunciado exponencialmente en las primeras semanas del estado de alarma. 
 
Fuentes consultadas:
 
 
Para más información: 

 

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