«Las imágenes se están convirtiendo en un elemento clave de la explotación sexual de la infancia. Hay negocios montados a partir de las imágenes de menores de edad, gente que se beneficia de producirlas, distribuirlas y asociarles publicidad». El investigador social de la Universitat de les Illes Balears (UIB) Lluís Ballester estudia desde hace años el «mercado» de fotos y vídeos de abuso sexual de niños y niñas. En España, estos hechos representan el 4% de los delitos contra la libertad sexual, según un informe del Ministerio de Interior de 2024.
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