La adolescencia siempre se presenta como una etapa de mayor conflicto en la familia. Con el inicio de los signos puberales, se dan también cambios psicosociales que desordenan y ordenan las piezas que formarán el puzzle final de la persona, ya en la segunda década de la vida. La evolución del individuo —si así se entiende mejor— se produce en cuatro aspectos fundamentales, según la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia: la lucha dependencia-independencia, la preocupación por el aspecto corporal, la integración en el grupo de amigos y el desarrollo de la identidad.

Noticia completa en: la voz de Galicia

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