El centro de internamiento de menores infractores (CIMI) Tierras de Oria, en Almería, vuelve a situarse en el centro de la polémica. Considerado desde hace años uno de los centros más conflictivos de Andalucía, no ha dejado de arrastrar problemas desde la muerte de Iliass Tahiri, el joven de 18 años que falleció atado bocabajo a una cama en mayo de 2019.
Aquello se saldó con cuatro años de cárcel para cuatro trabajadores y marcó un antes y un después en el funcionamiento del recinto. Según publica elDiario.es, seis años después, lo que se denuncia ahora no son malos tratos a los internos, sino un clima que hace insostenible el trabajo para las personas que cada día acuden allí para cumplir su jornada laboral.
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