La escena se repite cada vez con más frecuencia en muchos hogares: un niño que deja de querer ir al colegio, cambios bruscos de comportamiento, ansiedad, aislamiento o miedo constante al móvil. Detrás de muchas de esas señales se encuentra un problema que, lejos de disminuir, sigue creciendo dentro y fuera de las aulas: el acoso escolar.
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