El debate público en el Reino Unido sufre una polarización visceral hasta el punto de que una necesidad tan obvia como la de controlar la actividad de las personas menores de edad online puede derivar en una nueva guerra cultural. Pero los primeros resultados de la implantación de la llamada Ley de Seguridad Online son alentadores. El 25 de julio entró en vigor un protocolo de verificación de edad para evitar que niños, niñas o adolescentes accedan a material como la pornografía y contenidos sobre suicidio, autolesiones o trastornos alimenticios. El efecto ha sido un descenso de visitas próximo al 50 % en páginas como Pornhub o XVideos.
Según El País, los primeros efectos de una iniciativa británica evidencian que los gobiernos deben implicarse en la protección de los menores ‘online’
Noticia completa: El País