El final del curso escolar abre la puerta a los campamentos de verano, que en la mayoría de los casos suponen un nuevo gasto a cubrir y se convierten en obligatorios para las familias que no pueden conciliar con sus trabajos.

Según publica EFE, miles de padres y madres se enfrentan a uno de los mayores retos de conciliación del año con el inicio de las vacaciones escolares, pero no todos pueden afrontar el pago de estas actividades de ocio, que en la mayoría de los casos cuestan una media de entre 120 euros y 170 euros por una semana de campamento urbano y sin pernoctación.

Noticia completa: EFE 

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