En España, el 48,6% de la población adulta asegura que recibió bofetadas o golpes como forma de castigo durante su infancia o adolescencia. Y el 17% sufrió tocamientos, besos o contactos físicos de carácter sexual que no eran deseados. Este es parte del diagnóstico que permite hacer el estudio que ha publicado este jueves el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el primero de este tipo que elabora el organismo, elaborado a partir de más de 6.000 encuestas realizadas a adultos. Una fotografía sobre el nivel de violencia que han experimentado los mayores de 18 años en este país, que acoge por tanto una realidad heterogénea, porque no es lo mismo el contexto de los mayores de 75 años que el de quienes acaban de alcanzar la edad adulta. Sin embargo, contrastada con expertos, hay una conclusión clara: si bien la tolerancia social a la violencia física ha ido cayendo, y con ella los castigos corporales —aunque sigue existiendo—, el nivel de violencia sexual permanece estable.

Noticia completa en: EL PAIS

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