La mayoría de los menores callan, no cuentan a sus padres que son víctimas, lo que refuerza la cadena de la violencia sexual en la infancia. Con el cuento «Sansa sin secretos», Carla Vall ayuda a revelar y a prevenir. «Hay algo que funciona mejor que preguntar», dice.

Saber distinguir un secreto de una sorpresa tiene su importancia «Es esencial enseñarles este matiz a los niños, porque ellos crecen con la idea de que hay un mundo secreto donde los adultos no entran, y es peligroso. En el bullying el que habla tiene una sanción. El secreto puede ser terrorífico, tiene una vertiente tortuosa. La sorpresa, en cambio, es muy diferente, nos da un espacio de participación activa en algo bueno, y no genera culpa ni malestar», advierte la popular abogada y criminóloga Carla Vall, que lleva 15 años trabajando con víctimas de violencia sexual infantil.

Noticia completa en: LA VOZ DE GALICIA

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