La ciencia pone el foco en los primeros años de vida y la adolescencia, dos etapas en las que las experiencias afectan profundamente a un cerebro todavía en construcción.
Las pantallas forman parte del día a día de niños y adolescentes en gran parte del mundo. Móviles, tabletas, ordenadores y televisores acompañan gran parte de su tiempo libre, pero ¿qué impacto tienen realmente sobre sus cerebros en desarrollo? Un nuevo trabajo científico liderado por investigadores de la Universidad de Lausana (Suiza) plantea una cuestión de lo más interesante: determinadas experiencias vividas durante la infancia y la adolescencia podrían dejar una huella en el cerebro.
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